Obra
gruesa, fue en 1969 una especie de aproximación provisoria de las obras
completas de Nicanor Parra, publicada originalmente por Editorial
Universitaria se ha constituido en uno de los mayores clásicos de
nuestra poesía. Han pasado cuarenta años y, sin embargo, el libro luce
fresco, divertido y desafiante como el primer día.
Cuando apareció, Ignacio Valente, uno de los más eminentes críticos literarios chilenos, lo saludó como “uno
de los acontecimientos poéticos mis radicales y profundos de las letras
chilenas -y aun de la poesía latinoamericana toda – en loa últimos años”.
Y no podía ser para menos. Aunque

María Olga es una mujer encantadora. Especialmente la parte que se llama Olga.
Se casó con un mocetón grande y fornido, un poco torpe, lleno de ideas honoríficas, reglamentadas como árboles de paseo.
Pero la parte que ella casó era su parte que se llamaba María. Su parte Olga permanecía soltera y luego tomó un amante que vivía en adoración ante sus ojos.
Ella no podía comprender que su marido se enfureciera y le reprochara infidelidad. María era fiel, perfectamente fiel. ¿Qué tenía él que meterse con Olga? Ella no comprendía que él no comprendiera. María cumplía con su deber,
(Leer más)
Está un hombre agonizando
Han pasado más de cincuenta años desde que Gabriela Mistral dejó
este mundo en el cual nunca pareció estar muy cómoda. Su bibliografía,
de fama universal, daba cuenta de una nutrida cantidad de páginas, lo
que no sabíamos es que había muchas más sin publicar.
Acabo
de volver de un breve viaje por la costa del litoral central de Chile
y, uno de los ritos que suelo efectuar en cada uno de estos viajes, es
detenerme en El Tabo, para ello hay dos razones:


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